Zonas erógenas en personas con vulva y cómo estimularlas

Quizás parezca una obviedad para muchísimas personas. “Yo sé cómo hacerlo”, o “a mi pareja, nadie la hace gozar como yo”. Ese tipo de frases, u otras similares, pueden en realidad estar chocando literalmente contra la pared en lo que respecta al tema que trataremos hoy en Tocabananas. Que va sobre las zonas erógenas en personas con vulva y cómo estimularlas.

Tenemos la tendencia, en ocasiones, a creer que lo sabemos todo, o vamos “de sobrados”. Pero en lo que al sexo se refiere, por suerte, siempre hay mucho que aprender. Y eso es una gran noticia, porque significa que queda bastante margen de mejora, mucho más por disfrutar… ¡y sentir en cada encuentro, cada vez más placer!

Las caricias son el principio de todo

A veces, se tiende a pensar que el sexo más salvaje y desenfrenado está en el otro extremo de las caricias. Y es el principal error que puede tenerse.

¿Sabías que las caricias son una forma primaria del contacto humano? A través de ellas, se expresa afecto, empatía, ternura… son una importantísima fuente de expresión relacionada a la famosa comunicación no verbal. Las caricias son básicas en todas las relaciones afectivas, y a nivel erótico, podría decirse que “cotizan en bolsa”.

En resumen, son indispensables para mejorar los encuentros íntimos, logrando que cada persona tome consciencia de su propio cuerpo y del placer que experimenta a través del mismo por una acción que comienza, precisamente, desde una caricia.

¿Necesitas un mapa para saber hacia dónde deben dirigirse las caricias?

El cuerpo de una persona con vuelva tiene unos puntos clave en referencia a las caricias, es decir, lugares adonde funcionarán de maravilla.

Las áreas más sensitivas para darlas son el cuello y el margen vaginal. El pezón y el clítoris son partes muy sensibles a la presión (es decir, la penetración), y también responden muy bien a la vibración (que puede obtenerse a través de juguetes sexuales).

En general, la alternativa más segura para llegar a una relación sexual satisfactoria es alargar los juegos preliminares. Y esto, en buena parte se logra gracias a las caricias. Haciendo del cariño una herramienta indispensable, se podrá retrasar lo máximo posible el momento del coito o la penetración, esperando a que la mujer esté verdaderamente excitada.

En un importante estudio sexual realizado (publicado en la revista Cortex), se ha determinado que el cuerpo de una mujer tiene una gran variedad de zonas que son sexualmente estimulantes, desde los hombros hasta el interior de los muslos.

En esas zonas, los autores de la investigación pudieron determinar que, en el listado de zonas erógenas femeninas, las posiciones del Top Ten están dispuestas de la siguiente forma:

  1. El clítoris
  2. La vagina
  3. Los labios
  4. El cuello
  5. Los pechos
  6. Los pezones
  7. La parte interna de los muslos
  8. La nuca
  9. Las orejas
  10. El culo

Cuáles son las zonas erógenas primarias y cuáles las secundarias

Las denominadas zonas erógenas primarias, son las que mayor sensibilidad tienen a la estimulación erótica. ¿Las razones? La gran cantidad de terminaciones nerviosas que existen en ellas. En este grupo, se incluyen el clítoris y la vulva.

El resto de las zonas erógenas, son las que se denominan secundarias y obviamente están más allá de la zona genital. ¡Qué gran error no atreverse a explorar estas zonas y pasar directamente a las primarias! Si estimulas las zonas secundarias de manera adecuada, pueden proporcionar tanto placer como la zona propiamente genital. Pueden incluirse los labios, el cuello, el pecho y los pezones, la parte interna de los muslos, la zona lumbar, la nuca, las orejas, las nalgas, los pies y las muñecas y manos.

Cómo estimular las zonas erógenas

Las formas de disfrutar y estimular esas zonas erógenas femeninas, son directamente proporcionales a las ganas que tengas de hacerlo. ¡Puedes explorar de mil maneras y ya encontrarás la más placentera para ti y para tu pareja!

Evidentemente, lo más lógico es a través del tacto. Pero nos permitimos recomendarte otras maneras de estimulación:

  • Con un masaje: de forma simultánea, explorarás esas zonas erógenas y alimentarás el deseo hacia tu pareja. Como te lo hemos dicho, las caricias son el principio de todo. Para un masaje inolvidable, suma otras partes de tu cuerpo además de tus manos: tus labios, tu respiración cerca de la otra persona… Tenemos productos ideales para el aumentar el placer del masaje.
  • A través de la masturbación: es esencial para conocer tu cuerpo, y puedes hacerla con tus manos o incorporando juguetes. La clave es empezar poco a poco, y luego ir explorando cosas nuevas porque, nunca se ha dicho mejor, en la masturbación… ¡tú misma!
  • En el baño: crea un entorno perfecto, de la mano de espuma y velas. Cuanto más relajada estés… ¡más garantía de alcanzar el éxtasis!

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