Testículos: cómo estimularlos hasta llegar al orgasmo

¡Hay todo un mundo más allá del pene! Sin ir más lejos… ¡Los testículos! Las zonas erógenas del hombre no se limitan al pene, ni mucho menos. La estimulación de los testículos puede ser tanto o más placentera que la del miembro. No desaproveches las miles de terminaciones nerviosas que se encuentran en el escroto (bolsa de los testículos) y despiértalas con un buen masaje.

Es posible que ya sepas cómo hacer una felación o algunas de las técnicas más efectivas para masturbar a un hombre. Sin embargo, si el tema de la estimulación de los testículos es una asignatura pendiente para ti. No te preocupes. En este post, trataremos de dar respuesta a preguntas como, ¿por dónde empezar? ¿Debería acariciarlos con suavidad o de un modo enérgico?

Rompe con la rutina sexual

Una buena manera de mantener la llama encendida cuando una relación ya lleva un tiempo en marcha es ir introduciendo novedades sexuales de vez en cuando. Y es que no nos cansaremos de decir que la monotonía y la rutina son dos de los grandes enemigos de una relación sexual saludable. Así que, si hasta ahora no le has dado demasiada importancia a los testículos, ya es hora de que les des el protagonismo que se merecen, y de paso, sorprendas a tu pareja con uno de los mayores placeres que puede experimentar.

Estimulación de los testículos, paso a paso

Antes de nada, apuntar que la mejor guía para saber si vas por el camino adecuado es consultar a tu pareja qué es lo que le gusta. Preguntas como ¿así de fuerte está bien? ¿Más flojo? ¿Prefieres más fuerte? Te darán la pista para saber cómo estimular sus testículos y hacerle sentir placeres sorprendentes, incluso, llegar al orgasmo.

Antes de empezar, échate una buena cantidad de lubricante, tanto en las manos como en la zona que vas a acariciar. No solo tus dedos se deslizarán con más suavidad, las sensaciones serán mucho más placenteras e intensas.

Te sugerimos que empieces con unas caricias suaves que comiencen en el ombligo y bajen poco a poco hasta llegar al pene, sin llegar a tocarlo. No tengas prisa y dedícale unos minutos.

A continuación, ya puedes entrar en materia y acariciar con delicadeza los testículos. Puedes ir aumentando la intensidad en función de su reacción. Aunque también es una opción tomar tú las riendas y variar la intensidad a tu antojo. El resultado es impredecible.

No te olvides de la zona del perineo. Es la almohadilla carnosa que hay entre el escroto y el ano. Esta zona también es muy sensible al tacto. Alucinarás de su reacción cuando la acaricias.

Técnicas para acariciar los testículos

Prueba a mover tus dedos como si cambiaras una bombilla. Se trata de que tus dedos acaricien todos los rincones de sus testículos. Como decíamos unas líneas más arriba, fíjate en su reacción, la cara es el espejo del alma, así que, si ves que le gusta, puedes probar a aumentar la intensidad a ver qué tal.

Si os atrevéis a dar un paso más, puedes probar a estimular la zona del perineo con un minivibrador. Es cuestión de ir probando los distintos patrones e intensidades hasta dar con el que hace que tu pareja se vuelva loco.

Otra manera de romper con la rutina y probar cosas nuevas podría ser trasladar la “fiesta” a la bañera o a la ducha. Las sensaciones bajo el agua suelen ser muy diferentes a las que se tienen fuera de ella. ¿Por qué no probáis a meteros en la bañera? Añade unas velas eróticas estratégicamente colocadas para crear el ambiente propicio para disfrutar de una excitante sesión de sexo.

También son unos fantásticos afrodisíacos los disfraces eróticos o la lencería, como los picardías, los corsets o los accesorios de las prácticas BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sadismo, Masoquismo). Todos estos detalles hacen subir el deseo sexual haciendo que cada roce se transforme en una sensación única de placer y sensualidad. ¿Te atreves? No te arrepentirás.

Combina con la masturbación

Seguimos avanzando… después de haber acariciado y estimulado los testículos durante unos minutos, ya es hora de volver a ver a un viejo amigo, el pene. La que podríamos llamar la zona erógena reina del hombre es, sin duda, una de las zonas más sensibles de su cuerpo. El glande es la zona con más terminaciones nerviosas, ronda las 4.000, lo cual no está nada mal, aunque el pequeño clítoris, las multiplica por dos. De ahí el súper éxito de los succionadores de clítoris que arrasaron hace unos años en todos los sex shop del mundo.

Pero, volvamos al pene. El punto más sensible está justo debajo del glande, a una distancia equivalente al grosor del pulgar. Recibir un masaje en esta zona es garantía de experimentar un placer indescriptible.

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