Spectatoring: en qué nos puede perjudicar

¿Sabías que puede ocurrir que, de manera casi inconsciente, asumas un rol de espectador durante el sexo? Es un fenómeno poco conocido, que casi todo el mundo ha sufrido alguna vez. Desde Tocabananas, creemos que es el momento de hablar sobre spectatoring: en qué nos puede perjudicar.

Para definirlo brevemente, el spectatoring tiene que ver con la relación que se tiene con el propio cuerpo y con la sexualidad. En el momento de tener relaciones, consiste en pensar que hay una persona que te observa todo el rato, aunque no seas consciente de que eso pasa por tu mente. Es como, de forma metafórica, si siempre hubiera alguien mirando a través del ojo de la cerradura de tu propia cabeza

Por qué puedes adoptar el rol de espectador

Nadie está exento de que le ocurra. Hay diferentes razones para caer en el spectatoring. Una puede ser la ansiedad por tener sexo. Otro motivo puede ser la autoexigencia, o un momento de distracción en tu vida, en donde te cuesta concentrarte (casi siempre, por culpa del estrés).

Incluso, como en todo lo relacionado al sexo, los motivos pueden ir más allá de los que te hemos mencionado. Podría estar aparejado con la autoestima, es decir con la percepción que tienes sobre tu cuerpo. Con respecto a los hombres, por ejemplo, si existe algún problema con la apariencia de su pene, crecen las probabilidades que padezcan una disfunción sexual, y eso conlleva a asumir este rol de espectador “que todo lo juzga”.

Problemas del spectatoring

Un inconveniente evidente es que, si no estás presente en tus relaciones sexuales, es imposible que puedas disfrutar al cien por ciento de ellas.

Cuanto más eres consciente del placer, éste es más intenso. Para ello, es indispensable que tu cerebro se centre en los sentidos y en todo lo que pueda percibir. Es el camino más seguro para llegar a un máximo disfrute del sexo.

Si cumples un rol de espectador, evidentemente te estarás juzgando durante el acto. Porque es necesario que, mientras tengas sexo, levantes la bandera de rendición en tu mente y te entregues únicamente a las sensaciones. Nunca podrás dejarte llevar si estás pendiente de observar lo que estás haciendo en la cama con la otra persona.

En definitiva, lo malo del spectatoring es que juegue un papel clave en tu autoestima, llenándote de miedo a fallar, auto exigiéndote a niveles muy altos, e incidiendo para mal en la aceptación de tu cuerpo y tu placer.

Si no dejas de alimentar ese rol de espectador… ¡entrarás en un círculo vicioso muy difícil de abandonar!

Cómo alejarte del rol del espectador en tus relaciones sexuales

Si el problema pasa a mayores, probablemente necesitarás la ayuda profesional de una sexólogo o sexólogo que tenga la preparación adecuada para ayudarte.

Pero hay pautas para que puedas alejarte de este molesto rol de espectador.

La clave es focalizar el placer, e intentar centrarte en tus pensamientos en modo presente, en las propias sensaciones que vives “aquí y ahora”.

Al principio, va a costarte. ¿Lo mejor? Empezar a solas

Tienes que identificar cuál es tu forma de llegar al placer, y centrarte en ese camino para hacerlo. Usa un juguete sexual, prueba alguna forma de masturbar el clítoris.

Lo importante en estos casos, es que veas qué ocurre durante la respuesta sexual, y sepas qué te excita. No es indispensable que llegues al orgasmo: sólo se trata de que te centres única y exclusivamente en el placer. ¿Se te cuela algún pensamiento invasor que quiere sacarte de allí? ¡Sácalo de la cama e intenta retomar las riendas del disfrute!

Una vez que logres una placentera victoria en soledad, cuando tengas sexo con tu pareja será mucho más fácil que sigas en esa dinámica.

Cuidado con las expectativas: no las tengas muy altas… sólo intenta dejarte llevar.

Aceptar tu cuerpo y tu sexualidad es muy importante

Sólo aceptando tu cuerpo, serás capaz de disfrutar y ser agradecido con él (y esto no se aplica únicamente al sexo).

Nadie dice que “quererse” sea un trabajo fácil. Pero si lo logras, por suerte, la recompensa es enorme.

Quítate de la cabeza que el sexo tiene que ser perfecto. Los requisitos que sí cuentan es que sea placentero y consentido: si se dan esos dos factores indispensables, lo demás viene como añadidura.

El sexo no tiene que ser ni una obligación, ni una excusa, ni mucho menos una meta. Quitarse todas las exigencias de encima debería venir mucho antes de quitarse la ropa…

Y por último: recuerda que la comunicación es clave para cualquier tipo de relación saludable. Di todo lo que sientes (tanto si es bueno como si es malo, pero siempre con respeto), y no solamente podrás empezar a solucionar un problema, también cambiarás la perspectiva sobre el mismo al verbalizarlo.

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