Slow Sex: Cómo practicarlo de forma correcta

¿Cuánto tiempo le dedicas al sexo en tu vida cotidiana? Y, ¿Cuánto tiempo te gustaría dedicarle? Las encuestas nos dicen que la diferencia de horas a la semana entre ambas respuestas es cada vez mayor. Y es que las obligaciones profesionales ocupan la mayor parte de nuestro día a día, y el poco tiempo que nos queda libre, estamos demasiado cansados para mantener relaciones sexuales.

Ahí van algunos datos que corroboran lo que la intuición ya nos decía. Según un estudio realizado por la empresa de juguetes eróticos Lelo, “7 de cada 10 españoles aseguran que, debido a las responsabilidades del día a día, dedican menos tiempo del que les gustaría a disfrutar de su vida sexual solo o en pareja”. Y este tiempo no sólo se traduce en practicarlo menos veces al día, a la semana o al mes, sino también en practicarlo durante menos minutos.

Según estos datos, las parejas no invierten tiempo en sus relaciones de pareja, algo que, a juicio de los expertos, es un error y, además, puede ser perjudicial para la salud. Y es que, diversos estudios señalan los beneficios de practicar sexo y los perjuicios que tiene hacerlo estresados. El estrés durante las relaciones sexuales puede afectar negativamente tanto a nivel físico como psicológico y fisiológico.

Muy probablemente te sientas identificado con lo que acabamos de describir y quizá seas uno de esos 7 españoles que no tienen tiempo para mantener relaciones sexuales. Si es así, y quieres ponerle fin a esa situación, no te preocupes. Existe una solución, y se llama Slow Sex.

¿Qué es el Slow Sex?

El Slow Sex es una nueva tendencia que, poco a poco, está ganando adeptos y que, básicamente, consiste en tener sexo de un modo más consciente, deteniéndonos en cada detalle, en cada caricia, roce, beso, movimiento… Es fundamental, ir despacio para no perdernos nada. También es importante tener curiosidad e interés por la otra persona, averiguar qué le gusta y hacerlo, fijarnos en sus reacciones, en lo que su cuerpo “dice” a través de sus movimientos, sus contorsiones, gemidos… Hay un sinfín de pequeños detalles que nos hablan durante cualquier relación sexual, y que debido a las prisas no escuchamos.

En definitiva, se trata de poner los cinco sentidos y disfrutar de las sensaciones que entran por todos los sentidos.

La importancia de los preparativos en el Slow Sex

Una parte muy importante del slow sex es crear el ambiente adecuado para tener un encuentro sexual de este tipo. Una buena idea puede ser colocar y encender unas velas eróticas, una barrita de incienso, luz tenue y música suave de fondo.

También puedes darle protagonismo al aceite de masaje. Su aroma y textura son perfectos para disfrutar de un sexo lento y sensorial.

El orgasmo es secundario

Todos estos preparativos van encaminados al placer, pero al placer de cada uno de los minutos de tu sesión de slow sex, no al orgasmo. No vamos a negar que tener un orgasmo simultáneo con la pareja o tener varios orgasmos seguidos es una experiencia espectacular. Sin embargo, la obsesión por llegar al clímax puede ser contraproducente. En el slow sex no se busca el orgasmo, si no disfrutar del sexo sin más pretensiones, y si llega, pues bienvenido sea.

Nos gusta el sexo lento, pero no lo hacemos…

El estudio de Lelo también afirma que, en el caso de las mujeres, “casi un 80% de las encuestadas prefiere tomarse su tiempo durante la masturbación y disfrutar del momento” y que un porcentaje similar “elige también el sexo lento con otras personas sobre el rápido”. Sin embargo, la realidad es que la mitad de las veces, y en contra de lo que aseguran preferir, sus relaciones son rápidas. Los resultados entre los hombres encuestados fueron los mismos.

Beneficios del slow sex

Entre las ventajas de practicar sexo de forma lenta y relajada está la de que permite disfrutar más del momento por lo que el orgasmo deja de ser el objetivo final. En segundo lugar, según los encuestados en el estudio de Lelo estaría el hecho de que los que lo practican “son más conscientes de las sensaciones y del placer” y, en tercer lugar, “que les ayuda a conocer mejor el cuerpo de la otra persona”.

Consejos para tener Slow Sex

La teoría para practicar el sexo lento es muy sencilla. Quizá lo más difícil sea tomar conciencia de cuáles deberían ser nuestras prioridades y cambiarlas. Es decir, recuperar el sexo de los últimos puestos de nuestra “to do list” (lista de cosas para hacer) y colocarlo en las primeras posiciones.

Ahora bien, ¿Cuáles serían esos consejos? Veamos algunos de ellos:

  • Revisar y modificar nuestra agenda dando prioridad a nuestra vida sexual, solo o en compañía.
  • Crear el clima ideal que propicie el encuentro sexual con velas, incienso, música…
  • Poner todos los sentidos en lo que estamos haciendo.
  • No tener prisa y disfrutar del “aquí y ahora”.

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