¿Qué pasa cuando no tenemos sexo?

Pasar una época de “sequía” puede formar parte de una vida sexual plena y absolutamente normal. De hecho, no tener relaciones sexuales durante un tiempo es más habitual de lo que creemos. Si estás pasando por uno de esos períodos, te gustará saber qué ventajas e inconvenientes acompañan a este bajón en el deseo sexual. Cuando dejamos de tener sexo con nuestra pareja y la abstinencia se prolonga durante unos meses, experimentamos sus efectos tanto a nivel físico como psicológico.

Más allá del por qué nuestra pareja no quiere mantener relaciones sexuales con nosotros, o de si es una decisión voluntaria y compartida por ambos, lo cierto es que la abstinencia sexual tiene unas consecuencias, unas negativas y otras positivas que deberíamos tener en cuenta. En ese post, hemos recogido algunos de los principales efectos que derivan de la ausencia de relaciones sexuales en la vida en pareja

El sistema inmunitario se debilita al no tener sexo

Las relaciones sexuales frecuentes refuerzan nuestro sistema inmunitario. De modo que cuando estas dejan de tenerse, es habitual que contraigamos más resfriados o nos contagiemos más fácilmente de la gripe. Incluso, hay un estudio en el que se observó que las muestras de saliva de estudiantes universitarios que mantenían relaciones sexuales frecuentes tenían una mayor concentración de ciertos anticuerpos denominados inmunoglobulina A, los cuales luchan contra el resfriado.

La musculatura de la vagina se resiente

Tener relaciones sexuales con pareja o masturbarse es una eficaz manera de mejorar el riego sanguíneo en la zona de la vagina, tenga esta la forma que tenga. Tanto es así, que después de un largo período sin tenerlas, puede que la mujer se sienta incómoda y que incluso sufra molestias durante la penetración. No es un problema grave, pero es importante tener lo presente y ser delicado a la hora de volver a tener relaciones sexuales después de un período largo sin mantenerlas.

De hecho, si normalmente ya aconsejamos el uso habitual de un buen lubricante sexual, cuando se da esta situación, todavía lo hacemos con más insistencia.

Aumenta el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular

Durante las relaciones sexuales hacemos determinadas posturas que resultan muy saludables. De hecho, en cierto modo, es como un tipo de actividad deportiva en la que se incluyen ejercicios aeróbicos, de fuerza o de flexibilidad. Lo cual, hace que estemos en forma, o dicho de otro modo, es una manera fantástica de complementar en casa las sesiones del gimnasio.

Por otro lado, el acto sexual ayuda mantener equilibrados los niveles de estrógenos y de progesterona, lo que puede disminuir el riesgo de cardiopatía.

Eleva los niveles de estrés o ansiedad

Hasta aquí, habíamos visto algunos de los efectos que tiene la abstinencia sexual desde el punto de vista físico. Sin embargo, ahí no acaba la cosa. Dejar de practicar sexo también afecta a la mente y a las emociones. Veamos cómo…

Cuando tenemos relaciones sexuales con regularidad, las hormonas responsables de mantener a raya el estrés y la ansiedad hace perfectamente su trabajo. Así que, cuando dejamos de practicar sexo, es posible que te resulte más complicado controlar estrés y la ansiedad.

Es más difícil conciliar el sueño

Está demostrado que el estado de relajación que sigue al orgasmo favorece un sueño de calidad y reparador. Esta es la razón por la que cuando no tenemos sexo pueda resultar más difícil conciliar el sueño.

La pareja se desconecta al no tener sexo

Para muchas parejas tener relaciones sexuales con frecuencia es una manera importante de mantener el vínculo. Las relaciones sexuales frecuentes suelen ser una vía de comunicación que hace que las parejas se sientan más unidas que las que no tienen sexo.

Beneficios de no tener sexo

Hemos visto algunos de los efectos negativos que tiene en el organismo, la mente y en las relaciones de pareja el hecho de no tener relaciones sexuales. Ahora bien, también hay expertos que aseguran que se puede disfrutar de ciertos beneficios si nos olvidamos del sexo durante un mes como mínimo. Uno de ellos es Ian Kerner, psicoterapeuta y autor del libro, Sex Detox. Según Kerner, esto ayuda a recuperar la pasión si se ha perdido o fortalecer el vínculo con la pareja al “echarla de menos” en la parte sexual. Como indica este psicoterapeuta, a veces se tiene sexo por rutina, no por deseo, y esto puede afectar a la relación. El sex detox puede ser la solución.

No obstante, también puede que esto no suceda y solo haga más evidente el desinterés por practicar sexo con la otra persona. Si esto ocurre, habría que analizar cuáles son las razones y reflexionar sobre si es necesario asistir a terapia de pareja para resolver esto.

Permite conocerse mejor a uno mismo

El experto asegura en su libro que una de las grandes ventajas que tiene la abstinencia sexual es que permite un mejor conocimiento de uno mismo. La rutina y la monotonía pueden provocar pérdida de interés y de curiosidad por descubrir lo que a uno le excita.

Por eso, aunque la abstinencia sexual signifique no tener sexo con otras personas, esto no incluye la masturbación. De hecho, masturbarse mejora notablemente las relaciones sexuales y permite disfrutar más del acto sexual, asegura.

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