¿Qué es el Shibari?

En los últimos tiempos, la globalización está haciendo que se adopten cada vez más culturas de otros países, por más lejanos y distintos al nuestro que sean. Y está ocurriendo con una práctica erótica procedente de Japón, que poco a poco se va poniendo de moda entre nosotros. En Tocabananas, te contaremos qué es el Shibari.

En primer lugar, queremos aclararte que, si bien puede confundirse con el Bondage -parte importante del BDSM cuyos orígenes te hemos explicado, no son lo mismo. Alrededor del Shibari, gira una cultura muy completa que incluye estética, aprendizaje y autoconocimiento.

Es algo que suele confundirse: mencionar el término Shibari o Bondage como si fueran lo mismo, para referirse a atar a una persona con fines sexuales o eróticos.

En el Bondage, generalmente sólo se persigue inmovilizar a una persona.

En el Shibari, en cambio, la práctica erótica va mucho más allá, tratándose de un estilo de atadura japonés, dentro del cual el sentido de la estética tiene un rol muy importante.

Hay más de un objetivo en el Shibari. Uno es centrarse en la geometría de las ataduras que se realizan. Y otro, es regalarle una obra bella a la persona que observa esa atadura en particular.

Cuál es la técnica del Shibari

En esta práctica, las ataduras suelen realizarse con cuerdas que tienen una medida de entre 7 u 8 metros. Pero también pueden emplearse en usos puntuales, cuerdas más o menos largas que las mencionadas.

Para hacer el Shibari, se utilizan cuerdas de fibras naturales (yute, cáñamo, coco o arroz), ya que son las más idóneas para realizar las ataduras. Además, la propia materia prima es parte de todo un conjunto estético que busca transmitir esta disciplina.

En nuestro catálogo online, contamos con variados productos para la práctica del Shibari, incluyendo una cuerda de seda japonesa, y una cuerda de lino de unos 10 metros… perfectas para esta apasionante disciplina.

Patrones más habituales para hacer las ataduras en el Shibari

En búsqueda del sentido estético que persigue la práctica, se siguen habitualmente unos determinados patrones para las ataduras.

Los principales son los que te enumeramos a continuación:

  • Takate Kote o Gote: se usa frecuentemente como base de la atadura. Tiene la particularidad de capturar la parte superior del torso, debido a inmovilizar los brazos generalmente tras la espalda en forma de “U” o “X”.
  • Kikkou: es un tipo de atadura corporal, cuyas formas son hexagonales (como si fuera un caparazón de tortuga), y se realiza en la parte delantera del torso.
  • Hishi: es una atadura, también corporal, con formas romboidales (como diamantes). Es uno de los tipos de atadura más popular, que se ha extendido debido al manga. En Occidente, se ha utilizado el término “karada” (“cuerpo” en japonés) para referirse al Hishi.
  • Matanawa: atadura cuya característica es que se centra en la parte genital.
  • Ebi: de forma literal, es una atadura de la gamba. Muy parecida a la posición sentada de loto, con la espalda muy curvada sobre las piernas.
  • Tazuki: es un arnés corporal que se coloca cruzado, en forma de “X”.
  • Tsuri: nombre que recibe cualquier atadura que incluya una suspensión corporal.
  • Teppou: así se denomina a la atadura “del rifle”, porque sitúa los brazos siguiendo una línea diagonal.
  • Gote Gasshou: es una atadura con las manos en la espalda, puestas en posición de plegaria.

Algunas claves para la práctica del Shibari

Ya hemos compartido datos sobre la esencia y los tipos de atadura de esta disciplina. Es el momento de que te interiorices en algunas ideas clave, por si tienes la curiosidad de adentrarte en la práctica del Shibari.

  • No se trata sólo de inmovilización: el espectador también tiene un valor muy importante, cerrando un triángulo compuesto por el maestro, la persona atada y la que observa. Es un valor importante dentro de la tradición japonesa.
  • La energía: la presión que se ejerce sobre puntos concretos se relaciona directamente con los meridianos energéticos del cuerpo. Así lo considera la medicina tradicional oriental.
  • El aprendizaje: el proceso de conocer esta práctica es lento y puede implicar dificultades. No se trata sólo de atar, sino de generar una experiencia estética.
  • Tener precaución: al ser una disciplina que consta en realizar ataduras, éstas tienen determinadas técnicas y recomendaciones de seguridad. Hay que revisar las articulaciones de la persona atada (sobre todo, muñecas y tobillos) cada cierto tiempo, y tener tijeras muy a mano para romper la cuerda en caso de emergencia. Siempre tiene que ser posible la comunicación con la persona inmovilizada.
  • El autoconocimiento: implica profundizar en el autoconocimiento, logrando que aflore lo mejor y lo peor de las dos personas involucradas (la que ata y la que es atada). Existen riesgos físicos y emocionales. Pero quienes practican Shibari, no lo definen como atar a alguien, sino como atar con alguien.

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