Por qué nos ponemos cachondos en verano

Hay una frase muy usada que dice que, la primavera, la sangre altera. Pero en realidad, no es más que la preparación para la estación verdaderamente más caliente del año, y dicho esto en más de un sentido. Hoy te contaremos por qué nos ponemos cachondos en verano. 

Son los profesionales que se especializan en el sexo, evidentemente los sexólogos y las sexólogas, quienes saben mucho sobre este tema, y pueden confirmarlo y dar las razones para que ocurra esto. Ellos afirman que es cierto, y que, en verano, está todo predispuesto para que las personas deseen tener más relaciones íntimas que durante el resto del año. 

Hay una realidad: se practica más sexo que en otras épocas

Aquí los sexólogos son tajantes: en verano, se tiende a tener mayores encuentros sexuales por más de un motivo. Más allá de la temperatura, que ayuda, hay otras condiciones que suelen darse en esa estación del año: 

  • Estar de vacaciones 
  • Tener más tiempo libre 
  • Hacer actividades de ocio y al aire libre, donde se genera mayor bienestar 
  • La ropa que se utiliza en verano 

Sobre el último punto, puede afirmarse que influye mucho para que haya más sexo. Hay muy poca tela por arriba y también por abajo. Incluso a veces, no hay nada si se trata de una playa nudista. Entonces, los torsos al aire y el uso de bikinis por parte de las mujeres, dejan muy poco a la imaginación… ¡y los “calentones” están a la orden del día! Es indudable que ver el cuerpo de tu pareja (o una posible pareja) aumenta mucho el deseo de tener un encuentro sexual. 

Y luego está la famosa “hora de la siesta”. Durante ese bendito horario, son muchas las personas que tienen sexo en verano. Por ello, echar una cabezadita en la sobremesa, puede venir acompañado de algo más. 

En esta cuestión, los sexólogos concluyen que el hecho de que te relajes junto a tu pareja después de comer, estando de vacaciones, le da muchos puntos a favor a la predisposición para tener un encuentro sexual. 

Es indudable que se liga más cuando llega el calor

Puede ser que en ocasiones te cueste creerlo, pero las estadísticas lo demuestran a ciencia cierta. El verano, es la estación del año en la que se generan más parejas, sin importar su duración. Esto significa que puede darse el famoso “amor de verano”, pero también podría nacer una relación de larga duración. 

Las razones para que esto suceda también son variadas. La temperatura te hace poner de mejor humor, estando con un carácter mucho más receptivo y, al interactuar más, queda todo servido para poder conocer a otra persona. 

Además, el tipo de actividades que tienen lugar en verano (como ir a la playa, a una piscina, hacer algún deporte conjunto, o simplemente salir a tomar algo o a bailar), le dan más facilidad aún a la posibilidad del “flechazo”. 

Entre baños, mojitos y demás, siempre está latente la probabilidad de un cruce de miradas, una charla picante o lo que sea, que invite a dar uno o varios pasos más. 

Es el momento de experimentar con nuevas prácticas sexuales

Si hay un momento para conectar con tu pareja y con la sexualidad, ¡es el verano! 

Generalmente, se esfuman muchas de las preocupaciones del día a día, hay una mayor cantidad de horas de sol, estamos todos más relajados… Por ello, no hay mejor momento para innovar en el terreno del sexo, que probablemente, durante otras épocas del año pasa a un segundo plano. 

Aquí otra vez se destaca la importancia del calor. En invierno, por ejemplo, el frío puede obligarte a que, si vas a hacer algo sexualmente hablando, tenga que ocurrir debajo de la manta. 

Pero en verano hay libertad absoluta. Puedes desnudarte en cualquier lugar de la casa y probar diferentes posturas… ¡hacerlo de pie! O también, ya que hay más tiempo y nada de estrés, quizás sea el momento de experimentar con fetiches o fantasías, incluso las que sean menos comunes. 

En verano, toda la gente está más desinhibida

Cuando tomas sol… ¿sabías que, además de que tu piel puede ponerse morena, también influye ciertamente en tus ganas de tener sexo? Sus rayos hacen que aumente la vitamina D que, según algunos estudios, logra también que suba la testosterona (y esto, es muy favorable a nivel sexual). 

Durante el verano, aquellas hormonas que son importantes en el deseo, inevitablemente se disparan… Hay razones químicas: el cuerpo produce, en esa época, más endorfinas y oxitocina. Y al sudar, se liberan feromonas, logrando que haya más ganas de tener sexo. 

Todo el ambiente, en general, hace que aumente el deseo, generando una mayor desinhibición y, en definitiva, más predisposición para tener relaciones sexuales. 

¿Ahora entiendes por qué nos ponemos más cachondos en verano?

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