¿Por qué nos gustan tanto los pechos?

Hay una zona del cuerpo femenino que, indudablemente, provoca una atracción irresistible para los hombres heterosexuales. Pueden ser de diferentes tamaños o formas, naturales o habiendo pasado por una cirugía, pero el resultado acaba siendo el mismo: a las personas de sexo masculino se le van los ojos hacia allí. Y en el presente artículo de Tocabananas, intentaremos desentrañar el misterio de por qué nos gustan tanto los pechos.

Con el paso de los años, verdaderamente se han elaborado muchísimas teorías en relación a este tema: ¿cuál es el origen de la atracción por los pechos de las mujeres? La realidad, es que ningún estudio científico ha sido concluyente con los resultados como para explicar las razones de manera contundente.

De todas formas, la ciencia ha ido avanzado, investigando, y todo parece indicar que aquella fascinación que siente el hombre heterosexual por los pechos de una mujer se remonta a la propia evolución del ser humano.

Dentro de las distintas investigaciones que se han realizado sobre la cuestión, pueden desprenderse tres teorías que están muy extendidas, y sirven para echar un poco de luz sobre el porqué de la fijación que tienen los hombres sobre esa parte en particular de la anatomía femenina.

Una teoría relacionada con el eco genital

Según esta hipótesis, los pechos de una mujer se transformaron en una atracción para el hombre cuando éste empezó a caminar de forma erguida.

Se supone que cuando no caminaba, el máximo interés que una hembra le provocaba al macho era su trasero, ya que estaba justo en su línea de visión. Pero al comenzar a andar sobre dos piernas, el trasero dejó de ser un objetivo directo, y los pechos iniciaron su fase de destaque y atracción.

Paralelamente, según afirma esta teoría, el hecho de que se evolucionara en el modo de andar motivó que los pechos crecieran y también se bambolearan, para imitar la anatomía del trasero. De esa forma, las mujeres continuaron atrayendo la atención de los varones, para garantizar la continuidad de la especie humana.

La inevitable atracción de la oxitocina

Es otra de las posibles causas de la atracción que ejercen los pechos sobre el hombre. ¿Sabías que la oxitocina es una hormona muy importante en cuanto a la relación madre e hijo durante la lactancia, y más tarde en la pareja durante el acto sexual?

Los pezones son una zona erógena importante para muchas mujeres, que ven muy placentera su estimulación durante el acto sexual. Los que abonan esta teoría, dicen que la estimulación favorece la segregación de esta hormona, la oxitocina.

Por ello, su argumento es que el atractivo de los pechos existe precisamente porque tienen la capacidad de favorecer y generar esta hormona, que es muy útil para activar sistemas neuroquímicos que son capaces de mantener unida a una pareja.

Hay un estudio realizado por el Journal of Sexual Medicine, que indica que hasta un 82% de mujeres disfrutan de la estimulación de sus pezones durante el acto sexual.

Y hasta un 60% de las mujeres, según la encuesta, les solicitaban eso a sus parejas, es decir, que estimularan sus pezones.

¿Los pechos son sinónimo de riqueza?

Visto desde una visión anatómica, un pecho es una acumulación de grasas, de ligamentos, tejidos conjuntivos y lóbulos mamarios, pero… ¿qué más existe por detrás?

Una tercera teoría, relacionada con la evolución, asegura que hombres heterosexuales sienten atracción por los pechos de una mujer ya que, en estados anteriores, el hecho de tener pechos voluminosos significaba que una mujer gozaba de un constante acceso a alimentos, teniendo mayor capacidad para amamantar a sus hijos (y esto, a su vez, implicaba posibilidades más grandes de supervivencia para su descendencia).

Siguiendo esta línea de pensamiento, algunos estudios han concluido que los hombres que tienen un nivel socioeconómico inferior se decantan por mujeres que tienen pechos grandes. La conclusión del estudio es que, cuando un hombre no tiene garantizado un acceso a recursos que vayan a resultarle suficientes para mantener a su descendencia, buscará una pareja del sexo opuesto que sí los tenga (simbolizado en los pechos grandes).

Conclusiones sobre la razón de por qué nos gustan tanto los pechos

Indudablemente, los pechos de una mujer reconfortan, ya que los hombres sienten seguridad y se consuelan al poder descansar sobre los senos femeninos.

Un particular estudio realizado en Alemania ha concluido que, si un hombre mira los senos de una mujer durante 15 minutos al día, podrá alargar su esperanza de vida hasta por 5 años. Y la simple acción de observar unos pechos, puede motivar que desaparezca el mal humor.

Las teorías que te hemos proporcionado confirman que, más allá de que los pechos sean atractivos para la vista, también tienen algunos beneficios para la salud, e influyen en el estado de ánimo de los hombres heterosexuales.

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