¿Por qué fingimos los orgasmos?

Gemir como si no hubiera un mañana, golpear la cama con todas tus fuerzas o suplicar que tu pareja no pare por nada del mundo, pueden ser las señales de que estás teniendo un orgasmo, o bien, el guion de una escena de sexo en la se está fingiendo un orgasmo. Lo cierto es que es muy difícil, por no decir imposible, distinguir cuándo una mujer está llegando al clímax y cuándo no.

Este tipo de mentiras, que tienen lugar en los dormitorios de los españoles, se dan en un porcentaje altísimo. Concretamente, las cifras de un estudio realizado por la empresa de juguetería de lujo, Lelo, revelan que más de la mitad de las mujeres fingen tener orgasmos con sus parejas. ¿Eres tú una de ellas? Y si es así, ¿por qué finges?

Razones que nos llevan a fingir los orgasmos

¿Conoces la escena de la película “Cuando Harry encontró a Sally” (1989)? En ella, la actriz Meg Ryan simula que está teniendo un orgasmo de los que hacen historia mientras comparte una cena en un restaurante con su compañero de reparto, Billy Cristyal. Han pasado más de 30 años desde entonces, y todavía hoy, esta escena sirve de referente para demostrar lo fácil que es simular un orgasmo y, en última instancia, hacer creer a nuestra pareja que estamos teniendo un orgasmo. Eso sí, lograr nuestro objetivo, dependerá de nuestras dotes como intérprete.

Más allá del cómo se finge un orgasmo como el de Meg Ryan, nos centraremos en POR QUÉ se finge. La mayoría de expertos coinciden en señalar que una de las principales razones es para hacer ver a la otra persona que hemos tenido una relación sexual placentera. Así lo señalan los datos del estudio de Lelo que señala que “las principales razones son evitar que la otra persona se sienta mal (35%), seguida del hecho de no estar disfrutando de la relación y preferir terminarla lo antes posible (22%) o evitar que la pareja no se sienta deseada (20%)”.

Más datos… En un pequeño sondeo realizado por EFEsalud a veinte mujeres de entre 35 y 55 años, las que corroboraron la práctica del fingimiento en determinadas ocasiones lo hicieron para que el hombre acabara cuanto antes “porque yo veía que no iba a llegar y mejor jugar al parchís”; “para que no se sintiera mal”; “para que no pensara que era frígida”, “porque no me concentraba y no tenía ganas de dar explicaciones”.

Otros motivos que aluden los expertos para explicar la existencia de los orgasmos ficticios son el deseo de las mujeres de no parecer “rara” por el hecho de no tener orgasmos, emitir una señal para que aquello acabe cuanto antes, y en otros casos, también es un modo de aumentar la propia excitación.

El orgasmo no debería ser el único objetivo en el sexo

El problema de fondo que hay detrás de este asunto es que la gran mayoría de la gente ha sido educada para pensar que el orgasmo es el objetivo final en todos los encuentros sexuales. Es decir, que, si no llegamos al clímax, se podría decir que no hemos tenido una relación sexual satisfactoria. Sin embargo, esto no es así. Existen multitud de actividades sexuales placenteras que no son orgasmos. Es más, tal y como defienden los que practican el petting, se puede disfrutar de un encuentro sexual súper placentero sin penetración.

No hay que olvidar que tenemos sexo para pasarlo bien y que, evidentemente, el orgasmo es una parte importante de ese buen rato. Sin embargo, no debemos dejar que el orgasmo monopolice el placer sexual. ¿Por qué no experimentar nuevas técnicas amorosas que nos colmen de placer y… si llega el orgasmo, bienvenido sea?

Consejos para no fingir

Hasta aquí hemos tratado de explorar las razones por las que aproximadamente la mitad de las mujeres fingen o han fingido en alguna ocasión sus orgasmos. Ahora bien, desde Tocabananas creemos que lo ideal sería que ninguna de ellas gimiera como una loca sin más motivo que engañar a su pareja, bien para no chafarle la autoestima, bien para poner punto y final a algo que no va a ninguna parte. Por esta razón, tal y como dicen los expertos en la materia, la solución pasa por conseguir que el encuentro sea realmente placentero, sin necesidad de ficciones, ni mentiras. De este modo, las probabilidades de llegar al clímax de verdad aumentan significativamente.

Para llegar al orgasmo también ayuda el hecho de tener relaciones sexuales con tu pareja de habitual. La razón que hay detrás de esta idea es que, a priori, cuando vives con tu pareja sentimental existen más oportunidades para tener relaciones sexuales, los dos miembros de la pareja se conocen más, saben lo que les gusta y lo que no, y tienen más confianza para comunicarse con sinceridad.

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