¿Por qué besamos?

Hay besos de tornillo, entre hermanos, amigos y conocidos. Nos gusta dar besos. Ahora bien, la cuestión es ¿por qué lo hacemos? ¿Se trata de una cuestión cultural o fisiológica? Hemos buscado la respuesta en la ciencia y en la antropología, y hemos recogido algunas de las posibles respuestas a tan interesante pregunta. Ahora bien, más allá de las respuestas que hemos encontrado, de lo que no cabe ninguna duda es que dar y recibir besos es siempre algo positivo.

¿Qué dice la ciencia?

Nos presentan a alguien y le damos un par de besos, o tres o cuatro, dependiendo si pisamos suelo español, holandés o francés. También hay lugares como Alemania, donde los besos se venden más caros, y no reparten ósculos, así como así, si no que los reservan solo para los seres queridos.

Ahora bien, la pregunta es: ¿Qué es lo que nos impulsa a dar besos como muestra de cariño? ¿Por qué queremos dar besos a la persona que nos atrae sexualmente? La ciencia tiene algunas teorías al respecto, aunque no son certezas absolutas. Los expertos creen que este comportamiento puede tener que ver con el acto de mamar. También con la costumbre que tienen los padres en algunas culturas de masticar la comida y pasarla a la boca de sus hijos.

Por otro lado, algunos investigadores consideran que la costumbre de dar besos en la mejilla puede deberse a la acción de oler la cara, utilizada en peldaños evolutivos anteriores para reconocer a un ser querido.

¿Por qué besan las mujeres?

Más allá de los besos más protocolarios, esos que damos solo por educación y que están vacíos de carga emocional, nos interesan más los besos que damos impulsados por el afecto, el cariño o el deseo sexual hacia la otra persona. En este sentido, un grupo de investigadores se preguntó qué es lo lleva a las mujeres a desear besar a un hombre y no a otro. La respuesta la hallaron tras realizar un estudio a mediados de los años 90. Se pidió a un grupo de mujeres que olieran las camisetas de un grupo de hombres desconocidos, que previamente se habían duchado con el fin de que su olor corporal fuese lo más tenue posible. El trabajo concluyó que las mujeres tienden a besar a aquellos hombres cuyo olor corporal se asocia a genes inmunológicos complementarios a los suyos, que promoverían una descendencia con defensas muy fortalecidas.

¿Con o sin lengua?

Existen infinidad de tipos de besos, pero en esta ocasión nos fijaremos en los que tienen a la lengua como protagonista. Este tipo de beso es el preferido de los hombres. Esto es así, según los científicos, porque estos besos facilitan el intercambio de saliva mucho más que los simples “piquitos”. Al parecer, esto se debe a que la saliva contiene pequeñas cantidades de testosterona que pasan a la otra persona durante el beso, generando un aumento de su libido muy útil de cara a la reproducción.

¿Por qué cerramos los ojos?

La mayoría de las veces, dar un beso y cerrar los ojos es todo uno. ¿Te has fijado? La razón que hay detrás de este gesto no está clara. Sin embargo, como hay estudios para todo, hemos encontrado uno de 2016 que sugiere una posible causa al respecto. Esta investigación concluye que cerramos los ojos para conseguir una sobreestimulación del sentido del tacto. Esta afirmación se basa en que los sentidos se perciben mejor de uno en uno, ya que de este modo el cerebro solo debe procesar un mensaje. Por esta razón, si anulamos el sentido de la vista, estaremos eliminando los estímulos visuales que podrían distraernos. El resultado es que potenciamos la placentera sensación de besarnos.

Besamos porque “engancha”

Los españoles y, en general, los latinos, tenemos fama de ser besucones. Y, sí, es verdad, nos gustan los abrazos, los besos y tocarnos mientras hablamos. Sin embargo, lo que quizá no imaginabas es que detrás de tantos besos seguidos había una razón más fisiológica que cultural. Al menos, es lo que dicen diversas investigaciones que aseguran que el acto de besar promueve la liberación de dopamina, un neurotransmisor que también se asocia al consumo de drogas. Como resultado, las pupilas se dilatan, aumenta la sudoración, se acelera el ritmo cardíaco y crece una profunda necesidad de seguir besando a la otra persona.

En definitiva, que una vez que empezamos a besar, ya no hay quién nos pare. 

Besos y amor…

¿Por qué relacionamos los besos con el sentimiento del amor de pareja? Una vez más, la respuesta está en las hormonas. Según la ciencia, los besos generen un aumento de los niveles de oxitocina, conocida como la hormona del amor, tanto en hombres como en mujeres. De hecho, hay quien relaciona el número de besos en una pareja con el estado de la relación, en contraposición al sexo.

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