Pegging: qué es, beneficios y cómo practicarlo

¡Cambio de roles! ¿Te gusta probar cosas nuevas? Ahí va una sugerencia nueva para las parejas que quieren experimentar un intercambio en los papeles durante la penetración. El pegging es una tendencia al alza en la que la mujer penetra al hombre y toma las riendas del encuentro sexual. Puedes usar los dedos, un arnés con dildo o un juguete sexual. En este post queremos mostrarte a grandes rasgos qué es el pegging, cómo practicarlo y por qué hacerlo.

¿Qué es el pegging?

Este término, también conocido como Bend over boyfriend, se acuñó hace veinte años para darle nombre a la penetración anal por parte de la mujer al hombre. Se trata de un cambio de roles en el que ella toma un papel más activo en el encuentro sexual, mientras que él pasa a ocupar uno más pasivo.

El hombre es penetrado, bien con los dedos de su pareja, un dildo, un vibrador, un plug anal, o quizá, lo más excitante para ambos, con un consolador insertado en un arnés sexual.

Uno de los beneficios más valorados por quienes lo practican es que han descubierto que la estimulación del punto P (situado en la próstata), zona erógena del hombre, situado en la próstata, es extraordinariamente placentera. Tanto es así, que los orgasmos vía anal dicen que son mucho más intensos que los conseguidos a través de la estimulación del pene, bien a través de una felación, masturbación o penetración.

Lo cierto es que es un buen argumento para probarlo. Ahora bien, esto nos lleva a la segunda cuestión. Cómo iniciarse en el pegging. A continuación, te mostramos algunos de los aspectos que deberías tener en cuenta a la hora de practicar el pegging:

  • Comunicación y consenso. Como en cualquier práctica sexual, y especialmente, en aquellas que se salen de lo habitual, la comunicación entre ambos es fundamental. Antes de cambiar los papeles y ponerse manos a la obra os aconsejamos que dejéis claro qué es lo que queréis hacer, cómo lo queréis practicar y hasta dónde queréis llegar. Es más, recuerda que, si cambias de idea y no quieres continuar por ese camino, puedes hacerlo sin ningún problema. Del mismo modo, que, si eres la que penetra, debes respetar la decisión de tu compañero
  • Escoge el juguete sexual más adecuado.Existen numerosos juguetes sexuales para la práctica del sexo anal: plug anales, vibradores, bolas chinas, estimuladores prostáticos, arneses sexuales en los que insertas un consolador… Ahora bien, si es la primera vez, lo ideal sería un juguete sexual delgado y curvado que ayude con mayor facilidad a alcanzar la próstata.
  • No te olvides de la lubricación. En Tocabananas siempre recomendamos el uso de un buen lubricante en cualquier tipo de relación sexual, ya que facilita la penetración e intensifica las sensaciones y el placer. Ahora bien, en el caso de la penetración anal, aplicarse un lubricante específico es crucial para que la experiencia sea un éxito y evitar molestias, irritaciones, e incluso, dolor. Y es que el ano no lubrica de forma natural, así que debemos aplicar una buena cantidad de lubricante antes de pasar a la acción, y si es necesario, durante. Recuerda que, si utilizas un juguete de silicona, debes escoger un lubricante con base acuosa, ya que, si usas uno de silicona, en poco tiempo se estropeará los juguetes.
  • Uses el juguete que uses, es fundamental que los limpies correctamente después de cada uso. Puedes hacerlo con agua y jabón neutro, o bien con un producto específico para la limpieza de juguetes sexuales.

Relájate y avanza poco a poco

La relajación de los músculos del ano es fundamental para poder iniciar la penetración. Para ello, tu pareja puede darte un pequeño masaje mientras te aplica el lubricante o susurrar algunas palabras subiditas de tono (Dirty Talk) al oído. Podéis completar la escena con lo que más os apetezca para añadir morbo a la situación, como disfraces o lencería sexy.  Si os va el BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sadismo, Masoquismo), por qué no poneros unas esposas, antifaces o unas máscaras. ¡Todo vale!

Una vez estáis preparados para la acción, puedes empezar a dilatar el ano con un plug anal poco a poco. Si eres primerizo, mejor utiliza uno pequeño y más adelante ya podrás utilizar otros más grandes.

Posturas para el pegging

Tanto en el pegging como en cualquier otra práctica sexual, las posturas que escojáis deben ser elegidas en consenso. Existen infinidad de ellas, basta con echar un vistazo al libro de las posturas sexuales por excelencia, el Kamasutra. Ahora bien, en el caso del pegging, quizá sería buena idea comenzar con un clásico, la postura del “perrito”. Por si no la conoces, es la postura en la que el que va a ser penetrado se pone a “cuatro patas”. De esta manera, el que penetra lo tiene mucho más fácil para tener el control de la intensidad de la penetración, los cambios de ritmo y si quiere parar y continuar por sorpresa.

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