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Las mejores posturas del sexo dominante

El sexo, es un juego de dos. Vale, en realidad pueden involucrase más integrantes, pero vamos a partir de la base de que un enorme porcentaje de relaciones sexuales se da entre parejas. Quizás no viene mal acudir al dicho de que “dos son compañía, tres son multitud”, y a partir de aquí decirte que vamos hablar de la compañía, no de la multitud. Retomando a aquello del “juego de dos”, en muchas ocasiones, uno de los integrantes es quien manda en el acto sexual. Y hoy ahondaremos en las mejores posturas del sexo dominante. 

Pero aquí viene la segunda puntualización en este artículo de Tocabananas (la primera, es que nos referiremos a relaciones sexuales sólo entre dos personas). Quien manda aquí, es ella (o tú). Vamos a repasar las mejores posturas entre parejas heterosexuales, en donde el rol dominante lo tiene la mujer. 

Si eres hombre y estás leyendo estas líneas, no te preocupes. Podemos asegurarte que no te disgustará nada lo que vamos a contarte. 

Las mejores posturas sexuales en las que el dominio lo tiene la mujer

Una de las posturas favoritas de los hombres, es indudablemente “la amazona”, ¡un auténtico clásico! Es cuestión de acostarse plácidamente boca arriba, y dejarse llevar por los movimientos e incluso las órdenes de la mujer, que sentada arriba se encarga absolutamente de todo el trabajo. 

Pero es una postura más bien “tradicional”, y hoy toca el turno de innovar. 

Si eres mujer, es tu oportunidad de sacar la auténtica “femme fatale” que hay en ti. 

Antes de recomendarte estas fantásticas posturas para “dominar en la cama”, nos permitimos darte algunos consejos para el momento de entrar en acción. 

  • Usa tacones bien altos 

Y ahora sí… ¡a por él! 

Oral sobre el hombre

Él tiene que acostarse boca arriba. Y tú te sientas sobre su cara 

Tu zona genital, va a quedar en su boca, para que te pueda practicar un sexo oral maravilloso. Si vas moviendo tu cadera, e incluso girando la cabeza de tu compañero, podrás estar controlando “todo el asunto”. 

El atado

Es una postura típica de las prácticas BDSM. La clave es que “te adueñes” del cuerpo de tu pareja, y para ello debes amarrarlo por sus manos y sus pies. Tiene que estar acostado, y a tu merced. 

Realiza todas las destrezas que puedas imaginar, encima suyo, y no olvides incluir algunos accesorios para que el acto sea más caliente todavía: 

  • Cera caliente 
  • Plumas 

Un bonus-track: también puedes vendarle los ojos, para que no vea nada de lo que te propones hacerle… ¡seguramente su nivel de excitación alcanzará los niveles más estratosféricos! 

El ahorcado

Para esta excitante postura de sexo dominante, no necesitarás una cuerda… ¡te bastarás con tus piernas! 

Tu pareja debe estar arrodilla. Y tú te acuestas boca arriba, de frente a él, y subes tus caderas hasta la altura de donde está su pene, para que pueda penetrarte. La clave es que, si estiras las piernas, tus tobillos estarán rodeando el cuello de él. Le vas dando indicaciones sobre ritmo y velocidad, y si no cumple… ¡se merecerá apretones con tus piernas en su cuello! 

El caballo

El hombre, de la misma forma en que lo hace en la postura de “la amazona invertida”, debe acostarse boca arriba, y tú encima de él, dándole la espalda. Pero una de sus piernas tiene quedar fuera, y la que está entre las tuyas, tiene que estar flexionada (tal como si fuera el cuello de un caballo), de manera tal que el muslo del hombre se pegue en tu pecho. 

Tú tendrás el mando de la penetración, podrás darte placer tanto en tus pechos como en el clítoris. Incluso, puedes masturbarte… ¡tu compañero se volverá absolutamente loco! 

Cara a cara

En esta postura dominante, el hombre se sienta en una silla, y tú encima de él, cara a cara. Al igual que en la amazona, tú te encargas de la mayor parte de la acción. Pero la gran diferencia es que, al estar frente a frente, las expresiones faciales son un gran motivo para aumentar el placer. 

Flor de loto masculino

El hombre se tiene que sentar en un sitio que sea firme, y doblar sus piernas de forma tal que sus talones se acerquen entre sí (se trata de una posición típica que se usa en algunos ejercicios de meditación). 

Tú, por tu parte, te sientas encima suyo suavemente, y rodeas con tus piernas la cintura de tu amante. A partir de allí, tú mandas 

¿Cuál probarás esta noche?