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Qué es tu mapa erótico corporal y cómo descubrirlo

El erotismo abarca tantas cosas relacionadas con la mente y las fantasías, que evidentemente se extiende a un montón de sensaciones que se distribuyen por todo el cuerpo. Debes aprender a explorar cada rincón de tu piel. Por ello, te contaremos qué es tu mapa erótico corporal y cómo descubrirlo. 

¿Cuántas son las veces en que te das un tiempo para explorar tu cuerpo y tus sensaciones en el terreno de lo erótico? 

Son cada vez más los especialistas en salud sexual que promueven este tipo de exploración. Simplemente, se trata de descubrir cuáles son las zonas de tu cuerpo que reaccionan con excitación y placer ante estímulos tales como besos, caricias, lengüetazos e incluso azotes (en el terreno BDSM).  

Qué es el mapa erótico del cuerpo humano

Según expertos en sexología, el mapa erótico del cuerpo es una herramienta fundamental para conseguir: 

  • La garantía de alcanzar una experiencia en el sexo plagada de sensaciones explosivas 
  • La génesis o el origen de los vínculos de buen trato 

Sólo conociendo muy bien tu cuerpo y las sensaciones que logras a través del mismo, podrás entender qué es lo que te hace sentir placer, y compartirlo con tu pareja. 

Y a través de esta dinámica, se construye el vínculo del buen trato, que consiste en que logres conocer y respetar tu propio cuerpo, y luego compartas esas sensaciones, para que el resultado sea que ambos puedan vivir una experiencia placentera. 

Además, teniendo el mapa erótico del cuerpo, es posible garantizar el placer en todo momento. Puede ser una herramienta perfecta para construir y mejorar la autoestima y la intimidad de la pareja. 

¿Te suena cuál puede ser el camino más idóneo para elaborar el mapa erótico de tu cuerpo? Sí, se promueve la autoerotización, o la masturbación: ¡la mejor manera de conocer tu propio mapa erótico es tocándote! 

Cuáles son los primeros pasos para mapear el erotismo de tu cuerpo

Aunque de primeras podría parecerte complicado, descubrir el mapa erótico de tu cuerpo es una tarea sencilla. 

El paso previo es sacar una fotografía de un cuerpo con el que te identifiques (es decir, parecido al tuyo). Si te das maña dibujando, haz la silueta con un lápiz en una hoja. Una vez tengas la fotografía o el dibujo, necesitas tres colores: 

  • Rojo: para marcar las zonas que consideras más sensibles o excitantes para ti 
  • Amarillo: para pintar aquellas que despiertan tu curiosidad, o incluso te provocan cosquilleos 
  • Azul: para aquellos lugares que ya sabes que no te provocan absolutamente nada (aunque te besen o te acaricien). 

Entonces, empieza la parte buena. Comienza a tocarte, a explorarte, a acariciarte en esas zonas que has marcado en el mapa (en rojo y en amarillo), y prueba otras… Recorre cada centímetro de tu piel, no te prives de usar algún juguete sexual, incluso puedes hacerte un masaje corporal. La clave es que explores un poco cada día, yendo por diferentes zonas. 

Para finalizar, tendrás que recurrir a otra foto o dibujo del cuerpo. Y en esa imagen, ahora pinta en los tres colores todas las zonas que has experimentado. ¿Hay más rojos, amarillos o azules que en la fotografía o dibujo previo? 

¿Te provoca más placer un vibrador que el sexo oral que te proporciona tu pareja? 

No hay respuestas correctas o incorrectas. Vale todo en caso de que sea placentero y consensuado. Conociendo a la perfección el mapa de tu cuerpo, tendrás una intimidad constantemente al borde de explotar… ¡qué mejor que eso para disfrutar de la sexualidad a pleno! 

Posibles zonas rojas del mapa erótico

Aquí te mencionamos algunas zonas que podrían ser tus puntos fuertes: 

  • La cabeza y el cuero cabelludo: un simple movimiento de las yemas de los dedos, sumándole picardía y caricias, que va desde el cuello en dirección a la barbilla, puede desencadenar mucha “magia”. ¡Se activan muchas zonas y puede ser un viaje directo al placer! 
  • El vientre: ¿sabías que la zona del ombligo representa el centro de energía de todo tu cuerpo? Pues ahí te lo dejamos. Te puedes ir excitando poco a poco si la otra persona empieza a acariciarte suavemente, incluso usando la cara y la boca. Las sensaciones van a ir en aumento… 
  • Los pliegues de la piel: tanto los codos, las rodillas, las muñecas y los antebrazos, nunca deben ser pasados por alto. ¿Sabías que excitar adecuadamente estas zonas pueden llevar a que te estremezcas y sientas un cosquilleo nuevo? No hay nada como acariciarlas con las yemas de los dedos, los labios o incluso la lengua. 
  • Los pies: existen miles de terminaciones nerviosas, que además de relajar y dar placer, son los disparadores para activar otras partes del cuerpo. ¿Ideal? Olvídate de las caricias suaves, ¡los pies hay que agarrarlos con ambas manos y masajearlos como si no hubiera un mañana!