Kamasutra para lesbianas: las posturas más conocidas

¿Sabías que hay todo un mundo más allá de la “tijera”? Te ponemos al día de qué otras posturas pueden compartir dos mujeres en sus momentos más calientes. Independientemente de que el sexo oral es la estrella en el sexo lésbico, te animamos a que introduzcas en tus juegos sexuales ciertos accesorios, como, por ejemplo, los arneses, ya que  pueden dar mucho juego.

En este post, hemos recopilado algunas de las posturas más excitantes para practicar entre personas con vulva. Esperamos que, tanto si eres principiante como si ya eres toda una experta, este breve catálogo de posturas te sirva para coger ideas y disfrutar aún más del sexo, que es de lo que se trata.

Muchas de las posturas que hemos seleccionado tienen en común que se basan en la estimulación del clítoris. Y es que, definitivamente, las mujeres y las personas con vulva sienten más placer de este modo que estimulando el Punto G. No importa qué tipo de vulva tienes, ni el tamaño de sus labios exteriores, cuando llega el momento de escoger qué tipo de estimulación es más excitante, la inmensa mayoría elige la clitoriana, dejando a un lado la penetración. Lo cierto es que el hecho de que el clítoris albergue 8.000 terminaciones nerviosas es un factor determinante en este asunto.

  • El 69, un clásico que no puede faltar. En el sexo oral no puede faltar esta postura. En esta ocasión, le daremos un toque diferente. Os tumbáis frente a frente de lado, quedando a la altura de la boca los genitales de ambas. Al mismo tiempo que os dais placer la una a la otra, tenéis las manos libres para poder estimular cualquier otra zona del cuerpo. Sin duda, como decíamos, se trata de un clásico que no puede faltar en vuestro repertorio.
  • Desde lo más alto. En esta postura, una de vosotras se coloca a horcajadas sobre la boca de la otra chica que está tumbada en el suelo y que será la encargada de practicar sexo oral. Ella es la que marcará el ritmo del placer de la que está sentada sobre ella. Además, el peso de la que está encima hace que el contacto con la boca de su compañera sea total, o, dicho de otro modo, el camino hacia el placer infinito está muy muy cerca.
  • El túnel. Quizá no es de las posturas más conocidas, pero desde luego sí es de las más placenteras. Una de vosotras se coloca a cuatro patas con las piernas un poco abiertas. La otra se mete debajo boca arriba. Desde ahí podrá acceder a su vulva para estimularla con sexo oral, pero también con los dedos si ambas quieren.
  • La tijera. Otro clásico de las posturas del Kamasutra que no puede faltar en el dormitorio de una pareja de dos mujeres. Ahora bien, no es la más cómoda. Así que, para disfrutar de verdad sin estar pensando “por Dios, ¿Cuándo va a acabar esto?”, os sugerimos que comencéis buscando una postura en la que os sintáis cómodas. A partir de ese momento, ya os podéis poner en acción. La idea, como seguro que ya sabéis, es que vuestros genitales entren en contacto y en fricción. La intensidad y el ritmo que llevéis es cosa de las dos. En esta postura, el contacto visual es muy importante y añade un PLUS de morbo y excitación al momento. Bien, pues ahí tienes otra postura más para practicar en tu próximo encuentro sexual.
  • La liana. En esta postura, una de las personas debe tumbarse sobre la cama mientras que la otra queda recostada encima, rodeada por sus piernas. El roce de piel con piel y el contacto visual hacen de esta posición una de las más excitantes.
  • La misionera. Si hubiera un ranking con las posturas más conocidas del kamasutra, sin duda, el misionero, o en este caso, la misionera, ocuparía el primer puesto de este listado. Ahora bien, en este caso, necesitaremos un accesorio sexual súper excitante, un arnés con un dildo insertado. Precisamente en el consolador podemos encontrar un elemento que nos dé mucho juego, ya que lo hay de infinitos tipos, medidas y texturas. Por ejemplo, las sensaciones no serán las mismas si el dildo es de silicona o de vidrio, si es realístico o no, si es de 18 cm de longitud o si no llega a los 10 cm. Además, esta postura permite el contacto visual, lo cual es fantástico porque esto suele intensificar el placer sexual.

Aunque la penetración no es la forma de estimulación preferida de las personas con vulva, esta postura puede darle un toque diferente y original a las relaciones sexuales. El hecho de llevar un arnés, permite, entre otras cosas, que podáis intercambiar papeles, es decir que vayáis intercalando quién da y quién recibe.

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