¿Qué es el fingering y cómo se hace?

La imaginación no tiene límites cuando se trata de buscar el placer sexual. Prueba de ello, es el fingering o la técnica también conocida como hacer o hacerse un dedo. Son las expresiones empleadas para referirse a la masturbación del clítoris, vagina o el ano. Las terminaciones nerviosas ubicadas estas zonas erógenas del hombre y de la mujer están ahí, esperando a ser estimuladas con el dedo. Ahora bien, es importante hacerlo de forma correcta, de lo contrario, podría resultar un auténtico fracaso.

¿Qué es el fingering?

El término escogido para referirse a esta técnica sexual viene de la palabra inglesa “finger”, que significa “dedo” en español. Y es que, como apuntábamos unas líneas más arriba, el fingering consiste breve y sencillamente en la estimulación de la vagina, el clítoris o el ano, con el dedo.

Las sensaciones pueden llegar a ser muy placenteras. Tanto, que se puede llegar al orgasmo con relativa facilidad. Eso sí, hay que hacerlo bien. Y, ¿Qué es hacerlo bien? Una combinación de delicadeza, destreza e imaginación sería una buena receta. Veamos con más detalles, cuáles serían los pasos principales para hacerte un fingering de sobresaliente.

Crea el ambiente propicio para el placer

Las ganas ya las tienes. Ahora, puedes ambientar el espacio donde te vas a relajara con unas velas eróticas o una barrita de incienso. Una música acorde con tu propósito también ayudará a crear un escenario erótico y sensual. Por supuesto, es imprescindible que busques un lugar tranquilo, donde tengas la seguridad de que nada ni nadie te va a molestar.

Busca la mejor postura

Escogido el sitio, ahora es importante tu posición. La ideal es tumbada. Si, además, te colocas un cojín bajo las lumbares, sería perfecto. Ya que, de este modo, la pelvis queda elevada y te será mucho más fácil llegar a la zona genital y masajear el clítoris, por ejemplo.

Acércate con unas caricias para hacer el mejor fingering

La idea es que te acerques a tu zona íntima despacio, como si te estuvieras seduciendo a ti misma. Una buena manera de hacerlo sería con unas caricias sensuales que poco a poco se acercan al clítoris. Cierra los ojos y deja que las sensaciones te invadan solo a través del tacto. ¿Por qué no usar un poco de aceite de masaje?

Masajea la vulva

Échate lubricante en los dedos y en la vulva. ¡Con lubricante todo es mejor! Los hay efecto calor, frío, naturales… Elige el que más te apetezca. Ahora, estimula los labios externos haciendo círculos y poco a poco, haz lo mismo con los labios menores. El ritmo, la intensidad y la velocidad son cosa tuya. Déjate llevar por la imaginación, sorpréndete y disfruta de cada movimiento de tus dedos.

Céntrate en el clítoris

Después de haber estimulado los alrededores del clítoris, ha llegado el momento de concentrarte en la estimulación de esta maravillosa fuente de placer y sacarle el máximo partido. Para ello, acaricia el capuchón que recubre el clítoris haciendo círculos con la yema de los dedos. Al cabo de un rato, puedes hacer lo mismo en la entrada de la vagina e introducir, con cuidado y poco a poco, la punta del dedo.

Combina el clítoris y la vagina

Es el momento de utilizar el dedo índice y el corazón moviéndolos tanto para estimular la vagina como el clítoris. La forma de hacerlo es una decisión tuya. Puedes ir rápido y presionar con fuerza y de pronto, bajar la intensidad y la velocidad. Lo bueno es que nadie mejor que tú para calibrar cómo hacerlo.

Busca el Punto G

La estimulación del Punto G puede traerte grandes alegrías. No está exactamente en el mismo sitio en todas las mujeres, pero lo habitual es que esté a unos 3 o 5 cm de la entrada de la vagina y que la textura sea parecida a la del paladar. Para localizarlo, una buena manera es hacer el movimiento “ven aquí” con los dos dedos dentro de la vagina.

Déjate llevar y disfruta del orgasmo

Una vez localizado el maravilloso punto G, tienes que seguir trabajando. No te relajes todavía, sigue estimulando el Punto G. A estas alturas, lo más probable es que tu respiración se haya acelerado y que la lubricación también esté a tope. Todo ello, ayuda a llegar el clímax.

¿Cómo hacer fingering a otra persona?

Hasta aquí, te hemos explicado cómo hacerte fingering a ti misma. Ahora bien, también puedes hacérselo a otra persona. En este caso, lo más importante es la comunicación. Es fundamental que le vayas preguntando si le gusta lo que haces o qué es lo que prefiere. Ajusta la presión y la velocidad a lo que tu pareja te vaya diciendo y ambos disfrutaréis al máximo del momento.

Recuerda que, si aplicas en sus genitales y en tus dedos un buen lubricante, todo será mucho más excitante.

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