Edging: qué es y para qué sirve

En el mundo del sexo, si bien ha existido toda la vida (y si no, ninguno de nosotros estaría aquí) van surgiendo en los últimos años algunos términos o prácticas que la mayoría desconocían. Quizás, simplemente no había una palabra para describir acciones que siempre se hicieron. Pero en pleno 2021, queremos etiquetar o ponerle un nombre a casi todo. No sabemos si has oído mencionar a esta práctica, y por ello vamos a contarte todo sobre la misma. Hoy, en este artículo de Tocabananas escribiremos sobre Edging: qué es y para qué sirve.

El Edging se centra alrededor del orgasmo. Es verdad que tener un orgasmo diario es algo excelente, ¿pero te imaginas poder tener uno que los supere a todos? A través de esta técnica, puede hacerse. Va a mejorar tu vida sexual, ya que el éxito del Edging puede ser sinónimo de una experiencia realmente apoteósica.

Lo mejor de todo esto, es que no se trata de algo complicado de hacer. Su nombre, Edging, si tuviera que ser traducido al español sería similar a “cenefa”, pero las palabras más acertadas podrían ser “borde” o “límite”. Y de eso se trata. El Edging, para definirlo con la máxima precisión posible, consiste en “parar antes de llegar al precipicio, y allí darse la vuelta”. El objetivo es que el acto sexual, o más bien el orgasmo, sea una experiencia mucho más memorable.

Edging, lo mismo que estar en el límite del precipicio

Si eres hombre, es probable que en alguna ocasión hayas intentado esta práctica, la de retrasar el orgasmo durante algunos segundos. Suele darse cuando piensas en personajes lo más lejanos posibles a la estimulación o la excitación (una política en funciones al límite de la vejez, por ejemplo). ¿Pillas el momento en sí? Cuando sientes que estás a punto de estallar, decides dar un paso hacia atrás.

¿Qué logras a través de esto? No solamente va a aumentar la cantidad de semen de la eyaculación, sino que además van a ser mayores las contracciones que se producen con la liberación. ¡Un terremoto de placer estará asegurado!

Según la sexóloga Uchenn Ossai, el Edging se define como “ir hacia atrás cuando parece que va a ocurrir el orgasmo, para luego volver a acercarte a él”.

Es una técnica de control del orgasmo, que requiere que mantengas un alto nivel de excitación, durante un tiempo prolongado y sin llegar al éxtasis. La clave es conseguir el culmen cuando realmente se da el clímax en el acto sexual.

Otro buen paralelismo del Edging es compararlo con una montaña rusa, en la cual el orgasmo es el punto donde se detiene el recorrido. ¿Fundamental para controlarlo? Tienes que identificar el momento previo al orgasmo. Y una buena manera es practicar en solitario. En Tocabananas, contamos con un amplio catálogo de masturbadores masculinos, que incluyen masturbadores realistas y vaginas y anos.

La clave, es que te concentres en las sensaciones que experimenta tu cuerpo, y así te convertirás en un experto del Edging. Y aunque baje la erección y estés centrado en complacer a tu pareja, casi siempre viene una nueva erección por detrás, logrando que el orgasmo sea mucho más potente.

Por qué sienta tan bien el Edging

Imagina la situación en la que te ofrecen un refresco. Primero lo niegas. Pero cuando por fin lo aceptas, sientes que la recompensa es más que merecida.

El Edging no se trata de algo solamente psicológico, sino que también es físico. Los sexólogos apuntan que hay un aumento en el flujo de la sangre hacia el área pélvica, que sucede en el momento en que se detiene el orgasmo y continúa la estimulación.

¡Y no solamente los hombres pueden disfrutarlo! Las mujeres también tienen erecciones del clítoris, con lo cual el Edging puede aplicarse perfectamente del lado femenino. Lo esencial es combinar movimientos lentos, rápidos, y también circulares. Podrá lograrse a través de un juguete sexual, como por ejemplo un succionador de clítoris, regulando las diferentes velocidades del mismo.

Técnicas para lograrlo

Lo primero, es tener sinceridad con la pareja. Debes comentárselo, para que no exista esa sorpresa en el momento en que supuestamente vas a tener el orgasmo, y no ocurrirá justo allí. Eso tiene que ver con las preferencias de los dos.

Hay una buena técnica, en donde se recomienda que pienses en una luz verde y una roja. Cuando te acerques al orgasmo (que es la luz roja), deja de moverte por completo. Así, lograrás que la energía sexual se aquiete un poco, justo antes de comenzar de nuevo (otra vez, la luz verde).

No tienes que ser tan extremo: puedes detener los movimientos de la penetración, pero seguir tocando lentamente otras partes del cuerpo de tu pareja. La idea, es estar siempre listo para volver al campo de batalla.

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